Separación Vs. Confrontación

foto divorcio

Separación Vs. Confrontación

Las familias con padres separados no son una excepción. Son ya una realidad cotidiana en sí misma presente en nuestra sociedad, en los hogares y en las aulas. Ante esta realidad muchos colegios, en consecuencia, se están preparando y en lugar del clásico día de la madre y del padre, celebran el día de la familia.

Hoy en día no podemos pensar en un solo modelo familiar existente. Cada familia es única. Y es que cuando unos padres se separan no desaparece una familia: se transforma.

La idea de que una separación conlleva, sí o sí, una ruptura familiar es una idea equivocada, limitante y obsoleta. Esa familia no desaparece aunque si cambia de forma. Esa es nuestra responsabilidad como padres.

Los padres tenemos que trabajar para que esos niños lo tengan claro y puedan expresarlo cada vez que alguien les pida, por ejemplo, que dibujen su familia.

¿Qué familia? ¿la de padre? ¿la de madre? No. La tuya. Tu familia. Cómo tú la sientas. Aquella familia, en definitiva, que en sus circunstancias concretas forma parte de su realidad.

Y, por tanto, que sientan que pueden tener permiso para dibujar a todas las personas que viven en su corazón aunque no vivan en su casa.

Tú familia es tuya y te pertenece durante toda tu vida, quieras o no. Se hayan portado mejor o peor, te guste más o menos. Así que aunque los padres se separen van a seguir siendo la familia de ese niño. Una única familia. No dos. Con una cantidad variable de personas, relaciones y vínculos entre sí.

dibujo familia

Quizá no es sencillo, pero podemos prepararnos para afrontar este modelo social, capacitándonos para atravesar el duelo de la pérdida del proyecto estándar.

Una pareja es un proyecto. Es más que uno más uno. Es toda la red invisible o visible que han construido en equipo. Mejor o peor. Es la relación en sí misma, las partes de cada uno que se han puesto al servicio del otro, las partes de cada uno que se han quedado atrás. Son también todos los vínculos comunes, los contextos, las aficiones y los bienes materiales. Si tienen hijos, una pareja es el proyecto de vida. El pequeño mundo. Es una construcción en una dirección, en un sentido. Además de presente y pasado, una pareja es futuro.

Así que una separación implica encontrarse con tres duelos: el del recuerdo del pasado, el de la realidad presente y sobre todo el del proyecto de futuro que se pierde y obliga a reconducir.

 La dimensión, intensidad y duración de estos duelos dependerá del impacto vital y las circunstancias concretas de cada situación.

Pero en cada caso podemos trabajar para afrontar la situación de forma que nos quedemos disponibles para seguir adelante y abrir nuevas puertas a nuestra vida, materialmente y sobre todo emocionalmente. Prepararnos para aprender a soltar, a despedir, a cerrar la etapa y comenzar otra, libres de resentimiento.

Si tenemos hijos en común, es nuestra tarea decir adiós definitivamente a esa pareja y permitirnos mirar a la otra parte como padre o madre, tal y como es. Distinguir los roles, en definitiva.

Es terriblemente tóxico para nuestros hijos que conozcan los detalles de nuestras discusiones, infidelidades, batallas legales, financieras, incumplimientos de convenio, etc. Esto son intimidades de adultos. Los niños van a crecer sin tener la capacidad de digerir toda esa información e inevitablemente se van a sentir afectados o incluso a veces, paradójicamente, culpables. Crecerán con nuestra espina, con nuestro dolor. Aunque nos creamos que nunca hablamos mal del padre o madre de nuestros hijos, en el momento en el que no le consideramos óptimo o capaz, creedme: se nos nota. Los niños (ni nadie) registran la realidad sólo a través de las palabras. Lo que se transmite realmente es lo que sentimos.

Prueba a decirle a tu hijo que sí puede hacer algo cuando estás realmente convencido de que es una temeridad y verás cómo reacciona. Como mínimo dudará. Así que decir “yo respeto a tu madre o a tu padre”, pero si piensas que esa mujer u hombre, es un incompetente como progenitor, es de agradecer, por la labor de autocontrol que conlleva, pero lamentablemente no es suficiente.

Cada parte debe trabajar para poder limpiar su dolor, su herida y reconciliarse con su propia vida, para poder respetar a la otra parte. Si nosotros no vemos con buenos ojos al padre o la madre de nuestros hijos, es bastante difícil que ellos lo puedan hacer.

Comúnmente nos preocupamos por el sufrimiento de los niños y anhelamos que hagan un recorrido emocional que nosotros no hemos sido capaces de hacer. 

Nos convencemos de que hemos superado la situación porque han pasado años desde la ruptura.

Mientras sigas sintiendo que la otra parte lo hace mal, estás enfrentado no separado. Mientras estés enfrentado le estás literalmente obligando a tu hijo a elegir en su corazón. A responder la terrible pregunta: ¿A quién quieres más?

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Por Elena Díaz Barrigón

Coach, Mediadora y Formadora

Responsable de Atención Familiar en Centro Altea

 

4 respuestas a “Separación Vs. Confrontación

  1. Supongo que es difícil encontrar la fórmula de limpiarse para que tu hijo no arrastre tus propios sentimientos. Yo que siempre soñé con una familia como la que crearon mis padres, es la primera vez que empiezo a pensar en otros modelos, por si acaso…

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  2. No podemos saber cómo se va a desarrollar nuestra vida. No tenemos la certeza de cómo va a ser nuestro trabajo, salud y tampoco nuestra familia. Por supuesto que podemos poner todo de nuestra parte para ir en una determinada dirección. Por eso yo invito a vivir plenamente lo que tenemos entre manos hasta que la vida nos cambie de pantalla. ¡Claro que puedes tener una familia como la de tus padres!¿Porqué no? Apuesta por ello y cuídalo. Pero no te olvides de “bailar” con la vida según vaya viniendo. Gracias por tu respuesta 🙂

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  3. ¡Hola Elena! El concepto de familia se ha transformado muchísimo últimamente, fruto de la propia evolución de la sociedad. Sin embargo hay algo que quizá no debería cambiar y es el respeto por los derechos del niño en cuanto a que pueda sentir que papá y mamá siempre tienen un lugar en su vida independientemente de sus diferencias. De ahí la importancia de que los padres tengan conciencia y se respeten como pilares fundamentales del desarrollo emocional de ese niño. ¡Muchas gracias por tu artículo! 🙂

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  4. Estoy de acuerdo contigo Fernando. Creo que como sociedad tenemos que abrir los ojos a la realidad de las nuevas familias. Los divorcios, nos guste o no, ya no son una excepción. Así que podemos trabajar para hacernos fuertes en esos momentos. Para que sea un cambio de fase fundamental, pero no necesariamente la “ruptura” de una familia o la desaparición de uno de los padres. La familia toma otra forma. Los niños pueden seguir sintiendo que tienen su familia
    Yo a veces pongo este ejemplo: si te separas porque no quieres seguir discutiendo con esa persona ¿Por qué sigues discutiendo en silencio 20 años más? Mientras sintamos ese resentimiento hacia el otro seguimos confrontados. Entonces se generan los dos bandos y los niños tomarán, consciente o inconscientemente, partido por uno de ellos, en los momentos de confrontación.
    Encontrar un espacio de paz interno a veces no es sencillo, pero ¿Alguien nos dijo que esto de vivir fuera “fácil”?
    Gracias por tu reflexión!

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